Escrito por: Daniel Collazo Barcia
Fecha: 16/5/2026
En la última parte de "Los sectores con más barreras para las personas con autismo" hablaremos del sector social. De cómo nos ve la gente. De cómo yo tuve problemas para socializar con la gente.
Para empezar, la mayoría de las personas carecen de valores y de empatía hacia nuestro colectivo.
Un caso que me ha pasado a mí en más de una ocasión es el de invitar a la gente a tomar algo o a dar un paseo. Algunos no contestan, algunos dicen que no, y muy pocas veces llega a pasar de verdad, pero en su mayoría me rechazaron. En varias veces. El hecho de que a mí una persona no me conteste a los mensajes me parece una falta de respeto muy grave.
Otra cosa que me ha hecho mucha gente es contestarme con rechazos cerrados, que es muy difícil diferenciarlos de una afirmación real. El rechazo abierto es cuando alguien te dice abiertamente a algo que no. Cosas como la efusividad, el contexto o el tiempo en contestar posiblemente le ayude a la persona que esté leyendo el artículo a diferenciar el rechazo cerrado de una afirmación. En la afirmación, las personas te hablan de forma efusiva, se adecúan al contexto y suelen responder en la mayor brevedad posible. En un rechazo cerrado la efusividad brilla por su ausencia, hay falta de contexto (por ejemplo, decir estoy bien de forma seria, no es lo mismo que si lo dices alegre) y el tiempo para contestar se convierte en una demora excesiva.
Yo soy partidario del SÍ o NO, solo hay un sí y solo hay un no.
Después, las redes sociales, que por supuesto, son de lo peor que se ha creado en la humanidad, viven bastante de la desinformación. Hay gente que se cree que tenemos rasgos físicos diferenciadores, que preferimos estar aislados de la sociedad o que somos vagos. No es como los desinformadores dicen. Sí, efectivamente, nuestra vida a nivel social es más difícil, pero es así porque nadie pensó en nosotros cuando se construyó la sociedad actual. Lo realmente triste son cosas como la ignorancia de nuestra existencia o los rebajes de dignidad que nos aplican muchas personas, y que lo aplican sin más.
Yo siento que trabajo para una sociedad que no da. Una sociedad que pide y no colabora. Una sociedad ignorante y capacitista, que rechaza a las personas que no siguen el patrón mayoritario.
La sociedad no educa en valores, no hay empatía y se fomenta la conducta pasiva que tanto daño nos hace.
Importante lo que quiero comentar ahora, la educación comienza en casa, no en la escuela.
Aunque hemos hecho algunos avances por la sociedad, no son suficientes. Por ejemplo, cuando dejó de celebrarse el Día del Subnormal, no fue suficiente. Hay entidades de autismo concienciando nuestros derechos, pero no es suficiente. Hay muchas ciudades en el mundo que celebran el Día Internacional de las Personas con Discapacidad, pero no es suficiente. En el programa 12 meses, 12 causas mencionaron por primera vez al autismo, pero no es suficiente. Hay profesionales que imparten charlas sobre autismo o diversidad funcional, pero eso no es suficiente. Cada vez estamos haciendo que los espacios sean más fáciles de entender, pero no es suficiente.
Solo una minoría de personas saben lo que es el autismo. Los adolescentes de hoy en día solo están interesados en un área específica, lo que les interesa es lo que les interesa y nada más, y como solo se centran en lo que les interesa, rechazan a la gente que como nosotros piensa diferente.
Vivimos en una sociedad sin valores y sin empatía. Espero por favor que esto cambie en un futuro no muy lejano. Y por supuesto, los derechos de las personas con diversidad funcional no pueden depender de un partido político, deberían estar en la Constitución Española.

