Escrito por: Daniel Collazo Barcia
Fecha: 27/9/2026
Si hay algo que a mí no me gusta nada, es que no me contesten a los mensajes. Yo cuando quiero quedar con una persona yo esperaría un sí o un no. Yo no me voy a cabrear, es decir, a mí no me va a importar que una persona me rechace quedar, pero si una persona no me contesta los mensajes está cruzando un estrecho límite, el de la educación. Un mínimo de educación que yo desearía desde lo más profundo de mi alma.
No contestar a un mensaje no es no contesto, y esta situación, la de yo tener que mandar mensajes sin respuesta, a mí, por lo menos a mí, me deja con ansiedad, con depresión, y en muchas ocasiones, no me deja dormir bien. Por eso os voy a hablar de los tres tipos de rechazos en los que considero necesaria la creación de una clasificación, que son los rechazos abiertos, los cerrados y los últimos.
Un rechazo abierto ocurre cuando una persona te dice abiertamente a algo que no sin ningún tipo de coletilla condicional (No puedo, pero muchas gracias por la invitación) Dar gracias no es una coletilla, es un mínimo de educación.
Un rechazo cerrado se podría distinguir de tres maneras, cuando la persona pone excusas o miente, no te contesta o cuando te rechazan abiertamente pero en la última parte del párrafo aparece una coletilla condicional (ya veremos, otro día podremos, claro que sí (pero cuando realmente necesitas no te contesta...).
Un rechazo último ocurre cuando una persona hace un rechazo abierto pero se cruzan los estrechos límites de la educación y se hace con mala intención. (No quiero quedar contigo, eres una persona fea para mí...)
Yo he vivido todos los tipos de rechazos.
Una persona puede ser educada y al mismo tiempo decirte las cosas con sinceridad. La gran mayoría de las personas que yo conozco no están haciendo bien las cosas. No contestan. Así yo no puedo estar bien. Estoy de acuerdo con el tema de que las personas nos tenemos que adaptar al sistema, el tren no se va a parar por una persona con diversidad funcional que llegue tarde, y la verdad es que soy más abierto que hace tres años. Pero yo soy demasiado susceptible a que me pase esto, porque yo he sido rechazado muchísimas veces. Con esto no quiero decir que todas las personas con autismo pasan lo mismo que yo, no es así.
Yo tengo un amigo que le rechazan para quedar y no le pasa nada, puede llevar una vida normal como si nada, pero a mí esto me afecta y yo lo llevo a un terreno muy personal.
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